en el norte...
A principios de este año, en las últimas semanas de enero, hice un viajecito muy rico. Desde hace tiempo tenia ganas de ir a ver a las ballenas a baja California y finalmente se me hizo. Fui a la laguna ojo de de liebre, que aparentemente, según la información que pude obtener en Internet, era de los mejores sitios para avistamientos de ballenas.
Así que en un viaje de casi tres semanas, visite no solo la laguna, sino también otros sitios del norte del país.Guaymas, San Carlos, Santa Rosalía, Guerrero Negro (donde se encuentra la laguna ojo de liebre), Ensenada y Tijuana fueron los sitios que visite.En otra ocasión comentare algo sobre ese viaje. Aquí solo escribiré que desde entonces quede enamorada de Tijuana. Estuve ahí dos días tan solo y fueron más que suficientes para que la ciudad me sedujera.De las ciudades de provincia que he tenido oportunidad de visitar, Tijuana debo decirlo, es la más fea que he conocido. Sin llegar a la las proporciones del D.F., es una ciudad enorme, con trafico, mucha gente en las calles y con esa hostilidad y desconfianza que se respira en urbes como el Distrito Federal.
No me queda claro el porque ni las razones de mi romance con Tijuana (justo como ocurre en las mas grandes historias de amor, no necesitas razones para amar, solo sabes que amas y eso hace mas autentica la experiencia) pero se que esa no será la ultima vez que visite la ciudad.
Así que en un viaje de casi tres semanas, visite no solo la laguna, sino también otros sitios del norte del país.Guaymas, San Carlos, Santa Rosalía, Guerrero Negro (donde se encuentra la laguna ojo de liebre), Ensenada y Tijuana fueron los sitios que visite.En otra ocasión comentare algo sobre ese viaje. Aquí solo escribiré que desde entonces quede enamorada de Tijuana. Estuve ahí dos días tan solo y fueron más que suficientes para que la ciudad me sedujera.De las ciudades de provincia que he tenido oportunidad de visitar, Tijuana debo decirlo, es la más fea que he conocido. Sin llegar a la las proporciones del D.F., es una ciudad enorme, con trafico, mucha gente en las calles y con esa hostilidad y desconfianza que se respira en urbes como el Distrito Federal.
No me queda claro el porque ni las razones de mi romance con Tijuana (justo como ocurre en las mas grandes historias de amor, no necesitas razones para amar, solo sabes que amas y eso hace mas autentica la experiencia) pero se que esa no será la ultima vez que visite la ciudad.


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